Buenos hábitos mejoran tu calidad de vida

Hace algunos días leí un artículo muy interesante acerca de los buenos hábitos te permiten mejorar tu calidad de vida y sobre estudios recientes que sugieren que la enfermedad de Alzheimer puede ser Diabetes Tipo 3.  Quiero compartir esta información con Ustedes por que creo que tiene mucho sentido y vale la pena tomar nota de estos consejos.  Por que  el conocimiento es poder y más vale prevenir que lamentar.

El Alzheimer mata el cerebro, enreda y retuerce sus células vitales y por décadas ha sido considerado como una enfermedad incurable, genéticamente determinada.  Es la 6ta causa de muerte en los Estados Unidos. La realidad, es que  esta devastadora enfermedad comparte fuertes vínculos con otro padecimiento que causa estragos a millones de personas en todo el mundo, la Diabetes.

Todos sabemos que las personas afectadas por la Diabetes Tipo 1 y Tipo 2 sufren de una notable resistencia a la insulina.  Los Tipo 1 causada por la incapacidad del cuerpo de producirla y los Tipo 2 causada por el deterioro de los receptores de insulina del cuerpo asociado al consumo excesivo de carbohidratos simples como granos procesados y azúcar.

Desde el año 2005 empezaron a aparecer estudios reveladores que muestran una coorelación entre la insulina y el deterioro de las células del cerebro.  Se sabe que los diabéticos corren el doble de riesgo de padecer demencia.  Las células del cerebro pueden llegar a ser insulino-resistentes exactamente igual que otras células del cuerpo.  Lo que una vez fue considerado como una acumulación misteriosa de placa de beta amiloide característica en el cerebro con Alzheimer ahora se asocia con la falta de insulina que afecta de forma negativa el funcionamiento de la mente.

Este conocimiento brinda una gran oportunidad para implementar tácticas de prevención que pueden ayudar a restaurar el funcionamiento de las células del cerebro.

Ya sabemos que una dieta alta en carbohidratos simples se relaciona con serias enfermedades como el cáncer, enfermedades cardíacas y la Diabetes, lo que no hemos tenido en cuenta es el fuerte efecto que tiene en la salud de nuestro cerebro. Cuando consumimos carbohidratos, los cuales se metabolizan en azúcar en el cuerpo, nuestros niveles de azúcar en sangre (IG) se disparan.  Creando también una inflamación celular que poco a poco va deteriorando la salud de nuestro cerebro.  A lo largo del tiempo, una dieta alta en azúcar se traduce en una muerte acelerada de las células flexibles del cerebro.
Estudios han demostrado que las células del cerebro se contraen y se enredan como consecuencia de los altos niveles de azúcar en sangre y todo esto lo que significa es que el consumo de azúcar puede estar afectando drásticamente la salud de nuestro cerebro a largo plazo e incrementado la probabilidad de desarrollar lesiones relacionadas con la enfermedad de Alzheimer.

Cómo puedes reducir el riesgo de Diabetes Tipo 3?

Consume aceite de coco

El aceite de coco es considerado por algunos como el principal agente preventivo de la salud mental.  Su efecto es rápido, no toma ni años ni meses en actuar, después de una dosis de 40ml.  Los trigliceridos de cadena media que se encuentran en el aceite de coco ayudan de forma rápida a activar el metabolismo del cerebro mejorando su funcionamiento cognitivo.  Estudios recientes han mostrado que los pacientes diagnosticados experimentan una mejora neurológica significativa después de incluir el aceite de coco en sus dietas.  También es una fuente importante de gasolina para el cerebro.  Cuando las células del cerebro han sufrido un deterioro metabólico asociado a la resistencia a la insulina, no aceptan más la glucosa, que es la fuente principal de alimento del cerebro.  De manera que, el aceite de coco, rico en ácidos grasos de cadena media que se transforman en ketones en el hígado son una fuente alternativa de energía para el cerebro tan eficiente como la glucosa.  Aunque aún no existen investigaciones científicas extensas los especialistas no descartan la posibilidad de los efectos antes mencionados y algunos se atreven a proponer su uso ya que no es costoso, posee otras propiedades nutritivas que benefician el metabolismo.  Prueba usando aceite de coco orgánico extra virgen en tu cocina o en el batido de la mañana para que obtengas beneficios cognitivos, nada se pierde.

Mejora tu dieta

Al igual que se demostrado que un plan nutricional adecuado mejora la calidad de vida de los pacientes con Diabetes Tipo 2 la buena alimentación también reduce el riesgo de la enfermedad de Alzheimer.  Este plan de alimentación preventivo incluye alimentos bajos en azúcar y el consumo de ácidos grasos saludables como el aceite de coco, el aguacate, el aceite de oliva, semillas, salmón, entre otros.  Los mejores carbohidratos son las frutas (con medida) y los vegetales.  Además granos enteros, los de lenta absorción como las lentejas y la quinoa.  Todos estos son alimentos menos ácidos, no generan procesos inflamatorios y promueven el crecimiento celular, son ricos en antioxidantes y ayudan a optimizar el funcionamiento neurológico.  También están los alimentos ricos en betacarotenos y vitamina C como los limones, toronjas, los pimientos rojos, la espinaca, "el kale" que previenen procesos neurológicos degenerativos, causados por el exceso de radicales libres que crean una atmósfera peligrosa en el cerebro.

Visita al Quiropráctico

Se sabe que con el tiempo, o mejor dicho con la edad, algunas personas pueden presentar problemas que van desde la producción excesiva de fluidos cerebrales hasta edemas metabólicos tóxicos los cuales pueden causar, entre otras cosas demencia y un deterioro de las funciones mentales.  Por lo que se recomienda agendar visitas periódicas al quiropráctico ya que este especialista mediante las terapias que ofrecen previenen y/o mejoran algunas alteraciones del sistema músculo-esquelético y en consecuencia, los efectos que producen estos desórdenes en el sistema nervioso y la salud general.

Una vez más ha quedado en evidencia, que si bien es cierto, que nuestro código genético juega un papel importante en el desarrollo de ciertas enfermedades, no es menos cierto, que los buenos hábitos también juegan un papel determinante en nuestra salud y calidad de vida.

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